Juicio
Usted, es un condenado, bueno, aún no lo es, está allí sentado esperando su juicio, se le nota asustado pero triunfante, sereno con una pizca de picardía ,¿Cree usted que va a salirse con la suya éste día?. Aquí la que condena soy yo, debería temblar, ni se imagina lo que puede llegar a pasar.
Se le acusa de intento de asesinato, de asfixia hasta casi provocar la muerte, de maltrato, de abandono, de acoso, asedio, en más de una ocasión, tantas que no se pueden enumerar ¿Cómo puede usted andar en libertad?, es usted un personaje muy peculiar, aparece donde no lo han de llamar, es un estafador además, de varias víctimas al mismo tiempo, estafa ilusión y sentimientos, a cambio de lealtad y apego, no es la primera vez que está allí sentado porque varias veces ya lo he condenado, siempre su sentencia la ha culminado y vuelve a la libertad anhelada, para luego después de un rato, volver a causar intento de asesinato, ¿No se ha cansado usted de esto? ¿No le parece que ha sido suficiente? pues, déjeme decirle delante de todos los presentes, que ésta condena será hasta el día de su muerte. Yo como usted no me marcharía tan sonriente, no confiaría en su buena suerte, sobre todo porque ésta condena particular que he dictado, ni yo me la había imaginado...
Y aquel fulano que llaman amor, incomprensible, culpable e inocente, causante de más cicatrices que de historias felices, no encontró en ella más refugio, no encontró en ella más misericordia, así, que tuvo que asumir su destino con valentía y atreverse a soñar con que algún día ella lo perdonaría...
Carhil Matos
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